Beso negro

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Beso negro

Escorts que ofrecen en Barcelona y Madrid el servicio de Beso negro

 

La práctica sexual conocida como anilingus o beso negro, consiste en la estimulación profunda del ano a través de la lengua y los labios, besando, lamiendo o succionando la zona. Con el tiempo, ha dejado de verse como un tema prohibido o algo más típico de los homosexuales, y es uno de los juegos favoritos en la pareja.

La práctica del beso negro es sumamente placentera, gracias a las terminaciones nerviosas presentes en el ano y a la intensa carga erótica de la situación. No hay nada más excitantes que sentir la lengua de otra persona explorando esa parte tan íntima de nuestra anatomía. Es una zona erógena por naturaleza, y olvidarse de ella es un gran error. Para llevarla a cabo, solo hace falta quitarse la ropa, dejar los prejuicios a un lado... y encontrar al compañero de cama adecuado. Cierto nivel de confianza y atracción es necesario para que el beso negro sea un viaje directo al paraíso del placer más arrollador.

Su nombre viene de la pigmentación natural de la zona, un poco más oscura que la del resto del cuerpo. El beso negro tiene múltiples variantes, y podemos llegar tan lejos como nos apetezca, ¡los límites están dentro de la pareja! Podemos succionar, soplar, dar suaves lametazos, besar con ternura o con pasión, introducir la lengua profundamente en el ano, dar pequeños picos o deliciosos mordiscos. Lo que podemos tener claro es que cada variante del anilingus proporcionará una agradable sensación de bienestar y excitación sexual. Aunque muchos hombres sienten vergüenza a la hora de confesar lo mucho que les gusta el anilingus, los sexólogos aseguran que el beso negro es una práctica erótica muy recomendada para el sexo masculino.

La higiene es indispensable para practicar y recibir un beso negro, y hay que comprender que no todas las escorts están dispuestas a hacerlo. La comunicación y el acuerdo mutuo son imprescindibles para un beso negro placentero, así que aconsejamos especificar de antemano que nos apetece hacerlo, en lugar de exigirlo durante el servicio, o intentar convencer a la acompañante para que lo realice.

Si esta experiencia resulta un éxito, el próximo paso podría ser pasar a la práctica del sexo anal o griego y rematar el día de las experiencias increibles.